¿Necesito una auditoría de contenido?

Ya soy un ninja del contenido…¿ahora qué?

Sacaste tu línea de producción de contenido y tras unos meses ya tienes blogs, infografías, videos, anuncios en el radio, publirreportajes, y mil cosas más. Ya sabes que todo contenido debe ser reutilizable. Ahora, ¿cómo sabes qué cosa funcionó y qué no? Necesitas una auditoría de contenido.

línea producción contenido

Siempre fui negada de los inventarios de contenido pero entendí que “tienes que saber a dónde vas para saber qué llevar en la maleta”.

Necesitas la meta correcta, el plan adecuado para llegar a tu meta, y las mejores tácticas para obtener los mejores resultados. Para eso sirve una auditoría de contenido.

Una auditoría de contenido te va a ayudar a establecer la base de tus métricas. Sino, ¿a partir de qué dato sabes si cierto contenido fue exitoso o no?

3 tipos de auditoría de contenido (ojo! que aquí nos vamos a enfocar en Content Marketing)

  • Auditoría SEO

Este inventario te va a decir qué tan bien (o mal) las search engine machines (o sea Google) puede entender y encontrar tu contenido online. 

El tipo de data que estás buscando aquí está relacionado con el título de tu página web, tus keywords, meta description, cantidad de caracteres y todas esas cosas bonitas de SEO que “ya sabemos”.

  • Auditoría de Estrategia de Contenido (Information Architecture)

Con esto, descubrirás como crear, estructurar, actualizar y acomodar tu contenido.

Aquí estás buscando quién creó el contenido, en qué formato, si se ha actualizado o no, si tiene un formulario anexo, si incluye videos, fotos o multimedia. Lo que se descubre con este tipo de inventarios es qué estructura funciona para mi audiencia.

  • Auditoría de Content Marketing

¿Qué contenido ha conseguido los mejores resultados de negocio? Aquí tienes que buscar tu data de acuerdo a diferentes elementos

  1. Activos: artículos, videos, fotos, ilustraciones, gráficos, podcasts, etc. Lo que vas a incluir es: qué mensaje transmitía, cuándo se publicó, quién lo creo, dónde se localiza, en qué formato está.
  2. Audiencia: a quién estaba dirigido ese contenido. Aquí es importante diferenciar a quién quería alcanzar y a quién verdaderamente alcancé.
  3. Distribución: dónde y a quién comercializaste tu contenido. Sitios web, emails, periódicos, anuncios de radio, social media networks, blogs, conferencias.  Considera aquí tu canal, tu volumen y el costo de distribución.
  4. Resultados: más allá de lecturas, shares, likes y comentarios, lo que verdaderamente nos importa es $$$. Aquí vas a necesitar las métricas de distribución de tus canales y toda la data interna que puedas conseguir (Google Analytics y canales sociales). Si no tienes claro el costo de distribución, va a ser muy complicado que puedas sacar los resultados para el negocio.

Probablemente te salga una hoja de cálculo con una cantidad importante de variables. Empieza a leerla y descubrirás qué cosas te sirven y qué cosas no, pero solo así entenderás qué tipo de contenido te está funcionando, cuál y cómo reusarlo, en qué medios o canales y a través de qué formatos.

 

 

 

 

Lolo Menna

Periodista, bailarina de irish, ciclista de ciudad, corredora de 3 cuadras, amo el helado de menta con chispas y cuando manejo creo que soy The Stig

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