Agarrados de la greña: Cómo lograr una convivencia sana entre un diseñador y un programador

Les comparto el post que escribió Fanny Sandival, compañera en la especialidad en Dirección de Marketing Digital.

 

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A lo largo de mi profesión como diseñadora, he escuchado muchas historias sobre el eterno conflicto entre el diseñador y el desarrollador (o programador) y cómo la relación entre estas dos profesiones en un equipo de trabajo son dolores de cabeza para muchas empresas, y los cuales se deben enfrentar día con día.

Como diseñadora en una agencia digital enfocada al desarrollo de aplicaciones móviles, todos los días convivo con programadores y cada proyecto es una colaboración continua. Sin embargo, no hemos pasado por ninguno de estos conflictos, por lo que puedo a veces afirmar que en realidad éstos no existen… pero, sin duda, en otros negocios sí los hay.

Cuando entré a trabajar a la agencia, hace más de dos años, entré para suplir a una diseñadora que le causaba un estrés extremo a la desarrolladora con la que colaboro actualmente. Y al escuchar su historia, me doy cuenta de los principales problemas que existen entre estas dos profesiones, los cuales traduzco en forma de tips para mejorar la convivencia entre estas dos disciplinas que parecen estar divididas por un abismo insondable.

1. Sé abierto a la crítica

Uno de los puntos más importantes que fallan a la hora de emprender un proyecto, es la sencillez. Todos tenemos errores, no todos somos perfectos y no por ser diseñadores nos hace expertos en todo. Hay una diferencia grande entre el diseño que nos gusta y el diseño que funciona. En cada trabajo, añadimos un poco de nosotros, de nuestro estilo, pero eso no significa que sea lo que el proyecto necesita. El programador nos hará un planteamiento de lo que no encaja a la hora de traducir a código nuestro diseño, y si es necesario eliminarlo o cambiarlo, hay que hacerlo. En caso de que sea importante implementarlo, hay que fundamentar nuestro punto, no sólo decir “porque así me gusta”, eso no es justo para el programador. Es un esfuerzo que no tiene sentido y que le hará pasar horas de trabajo de más que no contribuirán para nada con el proyecto.

2. Preguntar, preguntar, preguntar

Quizá será algo molesto al principio, pero evitará un mayor dolor de cabeza. Hay que estar en constante comunicación con el desarrollador, preguntarle qué es lo que necesita, cómo lo necesita y cuándo lo necesita. Muchas veces responder estas preguntas, entre otras que surjan al momento de la elaboración del proyecto, hará que se aprovechen las horas de trabajo y no surjan cambios de último minuto. Porque lo que más estresa a los programadores son esos cambios de último minuto…

3. Ponte en sus zapatos

Uno diseña, otro programa. Uno termina y el otro comienza. Cuando hayas terminado tu diseño, no te quedes cruzado de brazos pensando que ya acabaste con tu trabajo. Sé atento con tus compañeros programadores, los esfuerzos de analítica y lógica que realizan, además del constante tiempo que pasan en la computadora y tratando de resolver problemas que surgen que no saben ni cómo empezaron (y a veces ni cómo solucionaron) son bastante pesados. Pregunta si necesitan algo, ofréceles un café o acompáñalos en una conversación amena cuando tomen un tiempo libre. El estar al pendiente de ellos ayudará a que también te entiendan a ti. Cuando haya noches de programación maratónicas, quédate a acompañarlos por si necesitan algo o comunícate por mensaje si todo está bien. Esto fortalecerá su relación de trabajo y hará que el equipo tenga un mejor desempeño. Al final el proyecto es de todos, y nadie debe hacer más o menos.

4. No te confundas

Hay muchos diseñadores que saben un poco de CSS o HTML, ya creen que son desarrolladores. Yo misma lo creo de vez en cuando, pero no es cierto. Estos códigos son como el abecedario a la hora de enfrentarse con otros códigos que manipulan nuestros compañeros desarrolladores todos los días. Recuerda que ellos tuvieron toda una carrera aprendiendo desde lo más básico para llegar a lo que son ahora, no lo confundas con un tutorial que te tomó 5 horas entender. Hay que tener una visión clara que tu profesión es diseñador, no programador. Es como decir que la persona que tomó un curso de Photoshop ya es diseñador o aquél que compró una cámara fotográfica profesional ya es fotógrafo. Como te molesta esto, así le molesta al desarrollador.

5. Aprende y enseña

A lo largo de los proyectos, lo más valioso es lo que aprendes al realizarlos, pero es de igual importancia compartir. Nunca te quedes con la curiosidad de lo que implica el trabajo de tus compañeros programadores, aprende con ellos, escucha sus comentarios, deja que te traduzcan con palabras sencillas lo que ellos hacen y, a su vez, cuéntales también tus inquietudes y tus objetivos como diseñador. La conexión entre estas dos disciplinas es lo que nutre el proyecto y lo que hace que éste sea llevado a cabo con éxito.

Espero estos consejos hayan sido de utilidad, que quizá no puedan erradicar completamente los problemas del día a día entre diseñadores y programadores, pero sí permiten ser una manera de solucionarlos.

Si gustan saber más de Fanny, este es su blog y su twitter.

Stephanie Flores

Marketing Jedi | Growth Master Hacker | Designer Sith | Geek

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